Se hace camino al andar


“Todo funcionaba en la revisión del proceso de facturación, hasta que empezamos a trabajar de manera híbrida” - comentaba Fiona, líder del área de administración en una reunión.


“¡Qué extraño! Porque tomando la posta de tu trabajo entre nosotros todo fluyó” - compartió Sherk a Fiona.


Partiendo del dicho popular “cada persona es un mundo” no debería sorprendernos que ante una misma tarea, las personas y/o equipos tuvieran comportamientos distintos.



El liderazgo es un ejercicio que nos invita a adaptar la forma en la enseñamos, apoyamos, inspiramos y/o delegamos, según las competencias (conocimientos, habilidades y aptitudes) y motivaciones de quien/quienes tenemos alrededor.


En otras palabras, así como no conversamos con todas nuestras amistades de la misma manera, tampoco lo hacemos con las personas que son parte del equipo.


¡Sí! El liderazgo es un camino de aprendizaje, de adaptación y evolución permanente; trabajo que, hasta el día de hoy, no he escuchado que fuera sólo de aciertos.


En este artículo, te propongo practiquemos competencias y motivaciones relacionadas al liderazgo 👇



Ahora que calentamos los músculos ¿Qué tal sumar elementos?


  • Vayamos por el primero: EL CONTEXTO.


Si bien el liderazgo situacional se cimienta en la combinación de competencias y motivaciones que tiene una persona respecto a una tarea, el contexto también es un elemento a considerar.


No es lo mismo trabajar de manera presencial, que hacerlo 100% virtual y/o en formatos híbridos. Tampoco es lo mismo trabajar en escenarios de crecimiento vertiginoso, de presión extrema y/o psicológicamente seguros.

Uno de los tantos desafíos del liderazgo sugiere trabajar en el desarrollo de contextos basados en la confianza, en propósitos organizacionales cristalinos, en objetivos transparentes, en los cuales fluye la comunicación abierta.


Entiendo si estás pensando que es difícil.


El desarrollo de confianza toma tiempo. Requiere de autoconocimiento, conocer a los integrantes del quipo y, entonces, animarnos a mostrarnos humanos (con todo lo que esto supone).



  • Agreguemos un elemento más: EMOCIONES


Tomando como premisa el dicho popular “cada persona es un mundo” podríamos inferir que “cada persona tiene su propio mundo de emociones”.


Esas emociones generan sentimientos y, por supuesto, todas las personas sentimos y reaccionamos con impronta personal (acorde a nuestros modelos mentales).


Por eso, el autoconocimiento es oro. Este nos permite identificar qué emociones nos interpelan ante determinados estímulos, qué sentimientos y comportamientos emergen.


Al conocernos podremos comprender desde qué perspectiva estamos decodificando nuestras propias emociones, sentimientos y comportamientos y abrirnos con empatía a conocer las propias de los integrantes del equipo.


En contextos de alta presión, tensión e incertidumbre las emociones fluctúan como si fueran una montaña rusa; poniendo a la confianza en un papel protagónico. Sin confianza ¿Qué tipo de conversaciones podríamos coconstruir?


  • Sumamos otro elemento (promesa, es el último): EQUIPO


Conocer a los integrantes del equipo es clave, así como conocer la dinámica relacional que se genera en el mismo.


Cuando existe confianza habrá mayor propensión a llevar adelante conversaciones difíciles, a comprometerse como un todo, a asumir responsabilidades y a hacer foco en el camino hacia los resultados. Ahora bien, si la confianza requiere de tiempo ¿Qué calidad de conversaciones podríamos generar sin dedicar tiempo a conocer a los integrantes del equipo y al equipo como ecosistema?





En mi opinión, otro de los desafíos del liderazgo de hoy (es decir, del futuro) es inspirar nuevos líderes. Líderes que se lideran a sí mismos considerando sus fortalezas y complementan sus debilidades con las fortalezas de otros líderes; generando así un círculo virtuoso de liderazgo evolutivo.


El liderazgo es un camino incompleto que vamos construyendo con aprendizajes y experiencias mientras lo recorremos juntos. A veces corriendo, otras trotando, otras caminando; pero siempre poniéndonos al servicio de las personas.




Para cerrar invito a que hagamos este último ejercicio y seguir practicando el liderazgo:


Si los puestos de gerentes, managers, directores, jefes y/o líderes dejarán de existir en la empresa

  • ¿Cómo crees que se desempeñaría tu equipo?

  • ¿Cuán preparado está el equipo para la autogestión?

  • ¿Qué conversaciones estás incluyendo en tu liderazgo de hoy para inspirar futuros líderes?

  • ¿Qué está haciendo para predicar el ejemplo del liderazgo de servicio?

Nos leemos pronto.

Ale Clavel 🤗

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